Rincones del mundo, rincones del Uruguay, rincones de Canelones, rincones de la Costa de Oro que es donde vivo... Pero también esos rincones en los que uno se detiene a reflexionar, recordar, aprender, mirar para adelante.
En Santiago de Compostela como en muchísimas otras ciudades, el abolengo y la tradición familiar y ciudadana deja escudos. A veces uno va rápido y no se detiene lo suficiente como para analizarlos. O están demasiado lejos y al sol. Especial para analizarlo luego, sacándole foto!
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